EDUCOMUNICACION: conceptos en oportuno desuso: las masas

Comentario sobre:

Acerca de la plenitud teórica de conceptos en oportuno desuso.
¿Qué se hizo de las masas?
Mª Pilar Carrera

El interesante y conceptualmente rico e intrincado texto de Mª Pilar Carrera nos sitúa frente al horizonte de la teoría de la comunicación y el reciente abandono del concepto de “masa” por parte de ésta. Es un silenciamiento conceptual que más se relaciona con cierta tendencia a dejar de lado la materialidad de la comunicación en las sociedades contemporáneas que con una superación y sustitución del concepto “masa”.

En los discursos teóricos a cerca de los medios de comunicación  se ha tendido a abandonar el concepto de “masa” “en nombre de los hechos”, cuando en realidad, según la autora, dicho abandono tiene más que ver con la “destrucción de los hechos” y la “pérdida de la facticidad” en la harmonized network society.[i]

A este contexto se viene a sumar el hecho de la aparición (o “advenimiento”) de un “sujeto creador” en teoría de la comunicación. El contexto lo podríamos resumir, con palabras de Braman, de la siguiente forma: “Los flujos de información han reemplazado los mundos material y espiritual como base de la referencialidad (…) un modelo autopoiético[ii] de comunicación se convierte en el más característico –esto es, la comunicación como el camino en el que los elementos de un sistema participan creativamente en la formación de ese sistema y en sus interacciones con otros sistemas”. [iii]

El artículo de Carrera comienza con el análisis de la “masa comunicativa”, de una “masa” que, se dice desde las posturas criticadas aquí, queda anulada desde que los públicos receptores del mensaje se fragmentan. La fragmentación de las audiencias es un hecho, pero ¿anula eso el concepto de masa?

Indagando más en el concepto, se nos lleva al hombre-masa, del cual McLuhan dirá, en 1977, que es un fenómeno de “velocidad eléctrica, no de cantidad física”; unas masas “incapaces de dejarse dirigir por ningún orden (…) su alma está hecha de hermetismo e indocilidad”, como apuntaba Ortega y Gasset en 1930.

Si retomamos desde aquí las críticas al concepto de masa, vemos que se difuminan, pues el fragmentado usuario de internet está inmerso en una “velocidad de transmisión de mensajes”, en términos de McLuhan, cada vez mayor, lo cual es un elemento constitutivo de la masa, y, a la vez, se trata de un usuario del que se alaba su “indocilidad emancipatoria”, en términos orteguianos, que, alejándolo del clásico receptor pasivo, sitúa al usuario de nuevo en la masa.

Como dice Carrera:

El concepto “masa” ha sido tradicionalmente asociado a la imagen de un receptor heterónimo y manipulable, un concepto que remite a lo desprovisto de la actualización conformadora del espíritu, o bien a un conjunto de breves extensiones indiferenciadas u átomos que, por su carencia de elementos privativos, permiten ser abstraídos como un todo, como una superficie lisa y especular, camaleónica, que se convierte en lo que contempla[iv].

Al situarse la masa en el principio mimético y en las antípodas del yo creador, se enfrenta con el modelo autopoiético que ha venido siendo la pauta teórica a seguir, dentro de la teoría de sistemas de Luhmann, que tan a la mano vino al neoliberalismo. Quizá de ahí su interés en silenciar el concepto de masa.

La masa se hizo posible cuando las formas comunicativas in presentia, cara a cara, se vieron suplantadas por las formas in absentia, a distancia, gracias a los avances técnicos; e igual que para W. Benjamin la reproductividad técnica de la obra de arte iba a cambiar de forma irreversible a la propia obra de arte, la reproductividad técnica aplicada a la transmisión de mensajes cambiará también no sólo a los mensajes, sino a la propia concepción de colectivo humano, transformándolo en masa.

Tenemos, pues, que en la teoría de la comunicación más reciente se abandona la imagen de masa receptora y su sujeto alienado y pasivo, y se sustituye por la de un sujeto libre, agente, creador, emisor e intérprete que actúa en la Sociedad de la Información. Pero, ¿Dónde están las pruebas reales que demuestren tal cambio de sujeto? Para la autora, sólo se trata de un postulado requerido por el liberalismo económico, que forma parte de una cosmogonía teórica que pone de manifiesto la “pérdida de la sensibilidad de lo concreto”, y que no es sino un disfraz que oculta “la última vuelta de tuerca del funcionalismo, que habiendo abandonado el leviatán sistémico convierte a cada ciudadano en un pequeño arácnido laborioso que aporta –voluntarioso y gratificado- su granito de arena a la construcción de la gran red relacional.”[v]

Este hecho se relaciona con otro que apuntábamos a principio del comentario, pues el concepto de comunicación, desmaterializado, abandonado de la masa, queda anulado para ser usados en prácticas económicas, políticas y sociales. ¿Será esta una nueva forma del poder para obtener más poder?


[i] Se refiere al tercer estado de la sociedad de la información, en el que, desde los años 90 del siglo XX, los sistemas de información y comunicación se armonizan entre sí y con otros sistemas sociales.

 [ii] Del griego poiesis, ποιέω: “crear”, como acción que transforma y otorga continuidad al mundo. En términos heideggerianos designaría un alumbramiento, como la mariposa sale del capullo, pero en este caso, autopoiesis, sería auto-alumbramiento (el sistema se auto-alumbra a sí mismo).  

 [iii] ¿No nos sitúa tal afirmación en el marco teórico de la teoría de sistemas de Luhmann? Posteriormente veremos cómo se relacionan.

 [iv] Al respecto, con su maravillosa capacidad para sintetizar lo más relevante de la sociedad contemporánea, en falso documental Zelig de Woody Allen nos muestra a la persona-masa-camaleónica por excelencia, en la que el hombre-masa suplanta al hombre a secas y abarca a la totalidad del hombre.

 [v] Creo que ésta y otras ideas encontradas en el texto sitúan a la autora del lado de la crítica a la legitimación del saber por la performatividad que encontramos en La condición postmoderna de Lyotard, donde los sujetos, átomos supuestamente libres, contribuyen autónomamente a las competencias del sistema, un sistema que no busca la verdad, sino el incremento del poder.

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